Header Ad

Categories

  • No hay categorías

Most Popular

Most Viewed

Game of Thrones o El declive de la grandeza

ALERTA DE SPOILERS!

Comencé a ver Game Of Thrones hace siete años, cuando aún no era el fenómeno televisivo que es ahora. El aura de misticismo que impregna la serie de manera sutil, la constante incertidumbre de una amenaza latente que avanza en las sombras mientras todos los demás viven intrigas políticas y buscan el poder fue lo que me atrapó. Durante la primera temporada todas las piezas van encajando en su sitio de manera convencional y hacía el final ¡BAM! Muere Ned Stark, nuestro medianamente planteado protagonista. Quede boquiabierto con tal acontecimiento, no lo creía. Ese momento es clave, pues cimienta la otrora espectacularidad de la serie, su sello distintivo, el diferenciador entre las mil y una historias del género fantástico que existen: Todo está permitido.

Con dicha premisa el espectador cae rendido ante lo insospechable, pues a partir de ahí cualquier cosa puede pasar… O eso nos vendieron por lo menos cinco temporadas. Sucesos similares toman lugar a lo largo de la serie, en los que no ahondare pero que siguen la regla establecida al comienzo en la que nada está escrito y todo es posible. Pero después de cinco años sucede lo inevitable, la serie alcanza a los libros y esta guía que tenían los creadores se desvanece, dando lugar a un cambio radical en los acontecimientos del show.

Pero esto no se trata sólo de los libros son mejores, porque al final es una adaptación y son diferentes en muchos sentidos, pero no se puede negar el hecho de que las cosas como se presentan en los últimos episodios son una serie de tropes y Deus ex Machina que no existían antes.

Wisecrack explica a detalle lo que voy a parafrasear a continuación. Los personajes de Game of Thrones siempre tienen objetivos en mente que hacen que la historia avance con cierto ritmo, lo que la hacía única en cuanto a historia era que con regularidad las circunstancias no eran favorables para sus personajes y terminaban haciendo grandes desviaciones. Así, el clásico viaje de punto A a punto B se volvía una odisea, e incluso podía jamás cumplirse.

Todo eso quedó atrás al perder el camino trazado por el material original. De repente parecía que todos iban y venían a cualquier lugar que fuera necesario entre escena y escena. Y no quiero decir que está mal, ahí está El señor de los anillos cumpliendo firmemente con el héroe que consigue su objetivo y todo termina en felicidad, pero lamentablemente no era lo que Game of Thrones planteaba al principio, no era lo que nos prometió.

Ahora nos adentramos a la última temporada que pregonaba ser espectacular y que ha dejado mucho que desear, al menos para los amantes de la historia, no para los fanáticos con los cuales no han hecho más que entregar escenas complacientes. Ya lo dicen en algunos podcast: sólo se han vivido conversaciones y tranquilidad, no ha pasado nada que mueva la historia durante los dos primeros episodios, eso no pasaba antes. Pero la gota que derramó el vaso fue el episodio 3 de la temporada 8.

No hablaré de lo cinematográfico ni del esfuerzo realizado para este capítulo que nos los presentaron con número exorbitantes en cuanto a duración y realización, pues no hay mucho que decir, es simplemente increíble, un deleite para el espectador. Lo que quiero señalar es lo narrativo, los sucesos, las acciones que se tomaron y todo lo complaciente que se volvió, entregando momentos épicos sin sentido, y no, no se trata de sentarse, apagar el cerebro y disfrutar, eso era de lo que tanto se jactaban los fans de la serie tiempo atrás.

Tenía la ilusión de que el show nos diera una gran desesperanza o una encrucijada de la que pareciera imposible escapar, para desembocar en un final amargo, ese que tanto se ha manejado dentro del mundo fantástico de Game of Thrones en el que los protagonistas no salen triunfantes, al menos no de manera convencional. En su lugar, se presenció lo contrario: estrategias militares cuestionables, personajes principales invencibles y un enfrentamiento anticlimático contra un villano construido durante nueve años. Y todo esto estaría increíble… si no fuera Game Of Thrones.

Con tres episodios restantes para el final definitivo del fenómeno mundial en el que se ha convertido la serie no podría estar menos emocionado. Voy con pies de plomo sobre lo que pueda suceder y con la esperanza de no terminar decepcionado, con un final feliz. Quizá soy quisquilloso, pero después de esperar dos años para presenciar el desenlace de esta serie y haber especulado con lo que sucedería, únicamente me llevo un conflicto interno con el cariño que le he tenido a lo largo de siete años y las pequeñas grandes cosas que simplemente no puedo ignorar. Las opiniones como los gustos son subjetivos, y depende de cada quién perdonar o no las libertades que se toma cualquier serie o película, por lo cual para mí la grandeza que proclamaba Game Of Thrones se ha desmoronado para dar lugar a la satisfacción del cúmulo de fanáticos que tiene la serie ahora, en lugar de respetar sus estándares originales.

Si te gustó mi artículo te invito a que me sigas leyendo, aquí te comparto mi reseña de The Good Place, nos leemos la próxima vez.

  • Persifal27
    mayo 14, 2019 en 10:53 am

    Tristemente estoy deacuerdo. El episodio más decente a mi parecer de la temporada es el 4, el que más se acerca a lo que Game Of Thrones hacía. No me gustó lo que hicieron con Arya, Jaime y Cersei en el episodio 5. A mi parecer no siguieron con lo que estuvieron construyendo en los personajes a lo largo de la temporadas.

    • Alfredo Álvarez
      mayo 15, 2019 en 1:13 pm

      Puede que haya sido el apuro o el hastio de los guionistas por acabar la serie.

Escribe un comentario

Your email address will not be published.

A %d blogueros les gusta esto: