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Reseña Joker

“Creo que tú y yo estamos destinados a hacer esto por siempre.” Palabras más certeras no pudo haber expresado el Joker de Heath Ledger hace más de 11 años en “The Dark Knight” (2008), la legendaria cinta de Christopher Nolan. Y es que esta línea se refiere específicamente a la relación entre el Payaso Príncipe del Crimen y el Caballero de la Noche, implica que ambos están conectados, unidos eternamente por un paradójico lazo de enemistad que ha superado la prueba del tiempo y ha alcanzado un nivel mítico en la cultura popular. 

Es innegable que el Joker y Batman no pueden existir el uno sin el otro, y aunque desde su creación el autoproclamado Agente del Caos ha sido siempre una respuesta directa a la existencia del Murciélago, ha habido ocasiones en las que se ha planteado un escenario inverso. La aclamada “Batman” (1989) de Tim Burton, con Jack Nicholson encarnando al némesis del protagonista nos dio un origen mutuo, muy alejado de los cómics pero bien recibido por la audiencia. La serie “Gotham” (2014-2019) a cargo de Bruno Heller desarrolló a lo largo de 5 temporadas un mundo en el que es a raíz de los villanos, entre ellos los hermanos gemelos cuya ideología en conjunto evolucionaría hasta crear a un Joker digno del Batman que habría de venir, que Bruce Wayne decide convertirse en el azote de los criminales que acechan en su amada y decadente ciudad. Ambas propuestas serían tan solo el preludio a una hipótesis que era inevitable tras casi 80 años de rivalidad entre estos dos titanes y pilares del género de superhéroes.

Es sin embargo Todd Phillips quien explora este hipotético en lo que me atrevo a llamar su magnum opus, “Joker” (2019), en su máximo y magnífico esplendor. Ésta obra nos narra la trágica vida de Arthur Fleck, un tímido e ingenuo renegado de la sociedad que vive marginado a causa de un desorden psico/neurológico que le provoca ataques de risa incontrolables, lo cual lo hace objeto frecuente de burlas y abusos por parte de miembros “normales” de una sociedad alarmantemente parecida a la nuestra. A lo largo de la película somos testigos de más de un mal día (argumento fundamental que usa el Joker en la novela gráfica “The Killing Joke” de Alan Moore para justificar su absoluta falta de cordura.) mientras Arthur lucha incansablemente por avanzar en su vida, por lograr su sueño de convertirse en un exitoso comediante, por mantener y cuidar a su anciana madre, por seguir adelante con una sonrisa y una actitud positiva a pesar de múltiples  desgracias y errores hasta que finalmente, como el momento climático de una obscura y magistral sinfonía, algo en él se quiebra, o quizá más bien despierta, dando así a luz con gloriosa violencia desatada al villano más temido y reconocido de todos los tiempos.

Joaquin Phoenix da su mejor interpretación a la fecha, como si el personaje del Joker (cuando cuenta con libertad creativa y sobre todo un buen guión) sacara lo mejor de cada actor que ha habitado en su piel y explorado su macabra psique. El Joker de Phoenix se posiciona fácilmente entre los 3 mejores del extenso repertorio de artistas que le han dado voz y cara en todos los formatos y medios en los que ha aparecido desde su creación en 1940. Merece sin duda alguna el Oscar y es digno sucesor del legado que Heath Ledger nos dejó antes de su desafortunada muerte.

Merece también especial elogio la labor de Todd Phillips como director, pues muy pocos han tenido las agallas de salirse del área de confort establecida por Disney/Marvel en los últimos años para el género de superhéroes con tan maravilloso resultado. La atención al detalle y el ritmo que sigue la cinta son testamento de un potencial que antes habría sido inimaginable, así como prueba fehaciente de la importancia de encomendarle cada obra a su director, del fruto que da la confianza conferida a un artista que no sólo sabe lo que quiere contar, sino que también lo cuenta con una pasión que te llega al alma. “Joker” no es sólo un estudio de un personaje que existe únicamente en las páginas de los cómics o en las películas y series que de ellos se derivan, es también, innegablemente, una crítica social, una llamada de atención, una súplica a darnos cuenta y tomar cartas en un asunto que hemos renegado e ignorado por décadas: La Salud Mental y su imprescindible importancia ahora más que nunca. Phillips crea una obra tan impactante y tan real que duele ver a Arthur siendo maltratado, pero sobre todo duele aún más sentir una pizca de alegría cuando culmina su transformación y desata toda su furia contenida de un modo tan exquisitamente brutal y sincero.

Aunado al magnífico trabajo visual que Phillips nos presenta junto con Lawrence Sher, el director de Fotografía, cabe resaltar la musicalización a cargo de Hildur Guðnadóttir. En entrevistas Todd Phillips mencionó en más de una ocasión que desde un inicio concibió a Arthur Fleck como un hombre que tiene música en su interior, y que a lo largo de su metamorfosis es que aprende a escucharla, a expresarla, a bailarla. El baile es un elemento significativo a lo largo de toda la cinta y la hermosa composición de Guðnadóttir se eleva a la altura de la interpretación de Phoenix.

En una escala del 1 al 10 “Joker” se lleva de mi parte una calificación de 9.95. No puedo poner suficiente énfasis en lo importante que es esta obra, tanto para el género de superhéroes como para nuestra sociedad actual, especialmente ante las ridículas alegaciones que se han hecho en su contra que sugieren que de algún modo esta cinta podría ser considerada una incitación a la violencia. Es justamente lo contrario. Es la violencia que vivimos, que normalizamos, que nos infligimos unos a otros diariamente la que ha inspirado esta historia y si esperamos progresar algún día tenemos que empezar a tomar la responsabilidad que nos corresponde.